Y ya vemos que el objeto del daño, Tom Hanks en la película, aunque parta de tanto termina sin nada, mientras que el vividor periodista, experto conocedor de que al chanchullo con el chanchullo, que era un don nadie, acaba como "¡Ganador del premio Pulitzer, del premio Nacional y de casi todos los premios!", de lo cual el mismo Wolfe sabrá un poco.
¿Al chanchullo con el chanchullo, si vemos que la decencia no lo es, chanchullo?
Sed decentes. Y el otro hubiese acabado además de perdiéndolo todo, entre rejas.
Ahí se ve que nuestra sociedad es una suciedad, la mentira nunca será desterrada, los chanchullos estarán siempre al frente, y, por tanto, ¿qué decencia?, ¿quién decente? Los chanchullos, las mentiras, a los que siempre les conocimos los fines: EXISTEN PARA QUE UNOS PROSPEREN DEL DAÑO CAUSADO A OTROS, aunque nunca podremos imputarles delito, demostrar ante leyes jueces algunos su culpa, ¡Y ESO QUE TAN EVIDENTE!; los chanchullos, las mentiras siempre prosperarán. Están en su caldo de cultivo: Sociedad=Suciedad.
"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su.....? Bueno, la verdad es que tiene sus compensaciones".
CHANCHULLO. ¡Qué alto llegas!

